viernes, 5 de octubre de 2007

¿A LA CÁRCEL POR CONDUCIR?

Esta pregunta se la harán muchos ciudadanos a partir de hoy porque el Congreso ha aprobado una ley que endurece las penas por delitos de tráfico. Dentro de unas semanas deberá presentarse en el Senado y estar lista para antes del invierno.
Las medidas que se van a llevar a cabo obligan a los conductores a ir con más cuidado si cometen una infracción al volante. Conducir ebrio o ir a una velocidad excesiva acarreará penas de cárcel, siempre y cuando el infractor provoque algún accidente; sino es así, sólo tendrá que realizar trabajos para el bien de la comunidad o pagar una multa.
Las críticas ante esta modificación del Código Penal vienen del Partido Popular que votó en contra por considerarlo "excesivo y y demasiado precipitado", igual que PNV e IU, abstuviéndose ambos. Las críticas de estos tres partidos se fundamentan en las nuevas penas impuestas. Para IU se deberían anular dichas penas cuando "el infractor vaya bebido o demasiado deprisa sin causar ningún tipo de accidente".
Por otra parte, el grupo popular defendió el cambio en el límite de alcoholemia aumentándolo hasta los 1,5 gramos.
Desde mi punto de vista los ciudadanos deberían tener una mayor conciencia social sobre el problema. La gente no ve un riesgo serio ir bebido al volante o conducir demasiado deprisa; igual que ir sin cinturón o saltarse un semáforo. Las campañas de la DGT no sirven absolutamente para nada porque nos hemos acostumbrado a ellas. Las víctimas de tráfico parecen ser una lacra que se sitúa por debajo de otras como las víctimas de malos tratos o de terrorismo.
Los radares, los constantes controles de la policía nacional y la Guardia Civil y la dejadez de lospolíticos sobre el tema han hecho que el año pasado, sin ir más lejos, muriesen 4.104 personas. De hecho, a los españoles cuando se les pregunta por los accidentes de tráfico, éstos no se suelen mostrar muy preocupados ya que lo consideran "poco importante".
Ahora, el debate se traslada a la política, e indirectamente, a las urnas. Para algún partido político puede ser un paso atrás esta reforma, para otros, simplemente innecesaria o inadecuada. Tendemos a creer que quien mata con un arma de fuego es más culpable que quién sube a un coche con unas cuantas copas de "más" y circula de forma temeraria poniendo en peligro la vida de los demás.
Una madre que llora por su hijo, alcual se le cruzó la muerte por culpa de un "loco al volante", es menos importante que una madre destrozada por el asesinato de su hija.
A la gente se le olvida que el coche es un peligro, sencillamente, "una máquina de matar". Espero que la nueva ley no sea tema de confrontación entre los ciudadanos porque eso sería una mala señal de la nula conciencia ciudadana en cuanto al problema de los accidentes de tráficoa. Pero, para discutir ya tenemos a nuestros políticos, que por arañar unos cuantos miles de votos, ya no saben ni a qué, ni a quién criticar.
Las cárceles andan llenas de violadores, asesinos, pederastas, etc... ¿dejaremos que los conductores se unan a ellos? Esperemos que no. Y a partir de ahora, que intenten pisarle menos al acelerador.
BY DANi.
Opinión Libre: ¿Los conductores deberían ir a la cárcel por no cumplir la ley de tráfico?

miércoles, 3 de octubre de 2007

EL REY DEFIENDE A LOS ESPAÑOLES

Así es. El Rey no respalda ni a los políticos, ni a los extremistas, ni a los que critican el régimen actual. Él defiende a los ciudadanos. Juan Carlos sabe muy bien que hay poca gente que le apoya, -tanto de izquierdas como de derechas- por eso se dirige al pueblo que es el único con poder para discernir entre tanta repercusión mediática que se ha adueñado de los informativos en la última semana. Parece lamentable que nadie haya salido a la palestra para ponerse al lado del Rey (que no de la monarquía) señalando las ventajas que ha supuesto para nuestro país la figura representativa de Juan Carlos I.
Debido a ello, unido a la quema de fotografías institucionales y de las críticas de ciertos grupos radicales independentistas, el Rey decidió responder a estos ataques con un discurso sobre el papel que ha jugado la Monarquía en los últimos treinta años.
"La monarquía ha proporcionado el más largo periodo de estabilidad y prosperidad en democracia vividos en España" sentenciaba el Rey en la inauguración del curso universitario en Oviedo. Con está declaración, quizás, Juan Carlos recriminaba los actos de la quema de fotos o las declaraciones de algunos políticos; como es el caso de CIU, donde este partido aseguraba que no sólo la Corona ha sido un factor determinante para dar estabilidad al país.
Por supuesto, pero uno de los pilares básicos de esta democracia se encuentra precisamente en la figura de Juan Carlos y la importancia de la monarquía desde la transición. Eso no se puede negar. Otra cosa muy distinta se establece en el debate de si la monarquía del siglo XXI no es ya sino una reminiscencia del pasado; algo obsoleto y que se debería cambiar por otras formas de gobierno. Esta cuestión abarcaría un profundo análisis en una sociedad más avanzada que la nuestra, opino; es decir, parece que los españoles siempre tenemos que tener a alguien como árbitro o juez que se encuentre por encima de nosotros, una cabeza "visible" que nos proporcione una cierta tranquilidad.
España buscó hace tres décadas una figura como la que he descrito en la persona del Rey, y éste no defraudó. De hecho, las encuestas arrojan un dato esclarecedor: La monarquía es una de las pocas instituciones que aprueban como positivas entre el conjundo de la sociedad, es más, un 85% de los encuestados opinan que la figura del Rey ha sido y es fundamental para la estabilidad de nuestro país. Juan Carlos supo desde el primer momento ganarse la simpatía de la gente, la cercanía con las masas, el calor del pueblo. Cosa que muchos políticos de hoy en día intentan, pero sin ningún resultado favorable.
Por otra parte, la clase política enmudece ante las críticas hacia la Corona, limitándose a defender la Constitución y no mucho más desde mi punto de vista. Y mientras, algún medio de comunicación se encarga de echar más leña al fuego y caldear el ambiente con unas declaraciones que no dejan indiferente a nadie; me refiero a las críticas de Jimenez Los Santos hacia la figura personal del Rey esgrimiendo argumentos tales como: Llegar a pedir la abdicación del Rey o su falta de apoyo a a las víctimas del terrorismo entre otra muchas cosas. O como he podido ver hoy en las mañanas de Cuatro, cuando la presentadora ha leído algunas otras declaraciones de Jiménez- Los Santos:" El Rey debería irse con sus negocios a otra parte y dejar a su hijo como sucesor".
Todo este caos informativo ha supuesto una brecha que se abre en torno al papel de la Monarquía en este país. ¿Nos iría mejor con la República? preguntan unos; y yo contesto, ¿Nos ha ido tan mal con la Monarquía?, ¿Con una República se daría por zanjado el problema territorial?, ¿acabaríamos con los problemas o se aumentarían otros?, ¿La iglesia y la derecha aceptarían un régimen republicano con lo que todo ello conlleva?
Son preguntas que no tienen respuesta y que según parece no la tendrán nunca. Pero se ha empezado una etapa en la que desacreditar a la monarquía es lo que importa. Al menos, demos un voto de confianza a nuestra monarquía parlamentaria, que aunque no nos guste reconocerlo, es la que menos problemas nos ha dado en los últimos años.
BY DANi.
Opinión Libre: ¿Necesitamos al Rey para dar estabilidad a nuestra democracia?, ¿La Monarquía es una institución obsoleta?

sábado, 15 de septiembre de 2007

EL SISTEMA EDUCATIVO, A DEBATE

La ministra de educación considera que el bachillerato necesita una reforma urgente. Para ello, ha decidido cambiar sustancialmente el modelo seguido hasta ahora y aplicar nuevos métodos.
Los alumnos de primero de Bachillerato que suspendan cuatro materias o menos podrán optar por repetir curso completo o matricularse de las pendientes y ampliar con materias de segundo dijo la ministra.
Este cambio es promovido por el Ejecutivo para intentar frenar el abandono escolar que sufre el sistema educativo en los últimos años. Un dato preocupa y mucho al gobierno, según la UE, para el año 2010 la cifra de abandono escolar debe reducirse hasta el 10%. Actualmente, se encuentra en un 29%. Según la ministra, la nueva reforma fomentará que los alumnos no abandonen sus estudios al terminar la ESO y continúen con su formación en el bachillerato.
Para combatir el abandono educativo prematuro en esta etapa no obligatoria, "debemos hacerla más atractiva" para los alumnos, "menos rígida, más flexible y ajustada a sus necesidades", aunque "más flexibilidad no significa menos exigencia" aseguró la ministra Mercedes Cabrera. Las críticas al respecto no se han hecho esperar y tanto asociaciones de padres como el primer grupo de la oposición han respondido con contundencia. El PP en nombre de su portavoz parlamentario, Eugenio Nasarre, indicó que la reforma es una "mala solución" y conllevará una rebaja en el nivel de exigencia.
La pregunta que me ronda por la cabeza es si la reforma ayudará o perjudicará a los alumnos, independientemente de lo que quieran los padres y los políticos. Porque parece que los padres son los peor parados de esta situación y los políticos los defensores de uno u otro sistema; al final, los olvidados terminan siendo los mismos: los alumnos.
Nuestro sistema educativo no favorece un "espíritu" adecuado para seguir estudiando. Pero esto no es de ahora, viene de lejos . En las tres últimas legislaturas se intentó por todos los medios atajar uno de los males endémicos de este país: la educación.
Como siempre, la desunión entre los distintos gobiernos y la oposición, la crítica de los padres hacia los cambios, la oposición de la Iglesia en algunas asignaturas que proponían algunos partidos políticos,y los fines partidistas de todos los grupos parlamentarios ternimaron por hundir el endeble sistema educativo de España.
Año tras año, el nivel de exigencia, a mi parecer ha ido bajando paulatinamente. Aun así, los alumnos españoles no han conseguido, ni siquiera, situarse entre la media europea de abandono escolar. Entonces, la confrontación o discusión en este momento, consiste en flexiblizar el estudio y disminuir la presión del sistema educativo hacia los alumnos. No sabemos si suspender cuatro materias en primero de bachillerato y pasar con ellas a segundo es el mejor método para conseguir que los alumnos españoles terminen el bachillerato. Muchos dicen que si se aumentara el nivel de exigencia actual, resultaría muy positivo en el rendimiento escolar, es decir, tener más en cuenta a los chavales que saquen mejores notas, apoyarles, felicitarles, etc...
Desde mi punto de vista, subir el nivel no haría descender sustancialmente el fracaso escolar; y si bajamos el nivel también podemos conseguir que los alumnos que decidan acceder a la universidad se vean incapaces de seguir el ritmo en sus respectivas carreras.
Por lo que se ve, bajar el nivel puede convertir a los alumnos en estudiantes aparentemente menos preparados, y si se aumenta el nivel conseguimos que unos pocos cumplan su objetivo y que muchos se queden por el camino, por mucho que se esfuercen.
Parece que el término medio es el sistema actual. Porque si ya va medio mal la educación, mejor no tocarla pensarán muchos. Una cosa está clara: Mientras que los dos principales partidos de este país no se pongan de acuerdo en una materia tan "sencilla" como la educación, va a ser imposible llegar a un acuerdo de mínimos. Claro que existen demasiados intereses creados alrededor de la enseñanza. Y mientras, el sistema educativo se encuentra en la UVI esperando a que alguien lo saque de allí y lo ponga en el lugar que se merece dentro de la sociedad.
De momento, el Gobierno se ha sacado una nueva reforma a nueve meses de las elecciones. El PP la ha criticado duramente. Al Gobierno se le acumula el trabajo y la responsabilidad; el tiempo se le acaba. Tiene demasiados frentes abiertos en la política nacional: revisión de los Presupuestos del Estado para el año 2008, terrorismo, paro, la economía exterior y la de andar por casa, los precios de los productos básicos, la desaceleración de la construcción, etc..., si le sumamos la educación, el Gobierno tiene que preparse para un largo asedio de la oposición.
Los españoles tampoco pedimos mucho, simplemente una buena reforma del bachillerato, ya que es el futuro de este país; porque señores políticos, la educación somos todos. Empezando por los profesores y acabando por los padres, que no se nos olvide.

BY DANi.

Opinión libre: ¿Se reducirá el abandono escolar con la nueva reforma del Gobierno?

viernes, 10 de agosto de 2007

EL "RUIDO" DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

La tecnología avanza a pasos de gigante mientras la mente humana se va consumiendo poco a poco; es decir, cuánta más tecnología tenemos a nuestro alcance, más tontos nos hacemos. ¿Alguien recuerda ya la vida sin Internet?, ¿la vida sin móvil?; ¿la vida sin mp3, sin ordenador portátil, sinmessenger.....? Yo creo que no. Lo peor de todo es que la gente cada vez es más egoísta, o eso me lo parece a mí. Por ejemplo, ¿quién no ha deseado gritarle al tipo que se sienta al lado suyo en el tren todas las mañanas y que le da el día con la música a todo trapo? Vale que los españoles hablamos muy alto, pero últimamente la tecnología está hecha para incordiar al vecino. Y volviendo al problema del "ruido sonoro" en el tren: ¿no se dan cuenta lo que molestan?
Gran parte de la culpa la tienen los móviles de última generación; mejor dicho el dueño del aparatito en cuestión. ¿Por qué somos tan insolidarios? Se les deberían caer la cara de vergüenza cuando a las cuatro de la tarde el vagón se transforma en una pequeña discoteca andante. El señor que dormitaba en el lado de la ventana pega un respingo, sobresaltado mira el lugar de donde procede la musiquita, encontrándose con el dueño del móvil, éste, observándole de forma desafiante sube el volumen de la música. Enfrente del hombre, al que no le dejan echarse la siesta, nos encontramos con la típica y cotidiana tarea de la lectura. Antes debía ser todo un placer viajar y escuchar el traqueteo del tren mientras un silencio te envolvía de la cabeza a los pies. Por supuesto, siempre aparecían los que hablaban alto, o los que iban en grupo charlando unos por encima de otros, etc.... Ahora leer en el tren se ha vuelto todo una odisea. En primer lugar, la musiquita antes mencionada hace que la señora que va leyendo su libro, tan tranquilamente, sienta un profundo sentimiento de fustración. Como un resorte, levanta la mirada del libro y la dirige hacia el lugar de donde proviene la música, su mirada asesina la delata. Poco a poco, el malestar se extiende por todo el vagón: niños y adultos, estudiantes y currantes, ancianos y adolescentes, todos miran al mismo lugar. Finalmente, el dueño del móvil, desgraciadamente, se transforma en el centro de atención por unos cuantos segundos. Transcurrido este breve periodo de tiempo, el señor intenta volver a dormirse, la señora hace todo lo posible para concentrarse en su lectura, el chico que va con el mp3 al lado del de la música pone su aparato a todo volumen, la mujer que charla por el móvil tiene que gritar para hacerse oír, los dos amigos que conversan elevan su tono de voz, etc...
En resumen, ¿de que nos sirve la tecnología sino la sabemos usar? Parece ser que el ser humano siempre se echa piedras sobre su propio tejado, que le vamos a hacer.

BY DANi.

martes, 19 de junio de 2007

EL HOMBRE QUE "RESUCITÓ" AL MADRID


Capello es único. Se crece ante las adversidades. Es capaz de llevar a su equipo hasta lo más alto en un abrir y cerrar de ojos; capaz de repeler las críticas más ásperas (incluso de su propio presidente), cerrarse en sí mismo, concentrar a sus jugadores y concienciarles de que todo es posible. En un año Capello ha conseguido revitalizar a una plantilla que se acercaba a los 31 años de media, mezclar gente joven e inexperta con jugadores curtidos en el "campo de batalla" y con galones de capitán (como Cannavaro por ejemplo) para formar un equipo en el que entrasen medio galácticos, medio "terrenales" sin crear un cisma dentro del cuadro directivo.

Y es que la trayectoria de Capello se la puede catalogar de épica: en todos los equipos que ha dirigido ha ganado como mínimo un título. Además, con su característico planteamiento de juego, a la italiana pero con toques propios, se ha hecho dueño y señor del club merengue. Según sus paisanos, el italiano combina muy bien sus tácticas como entrenador: tiene un juego muy "flexible" dicen unos, otros opinan más bien que Capello "consigue adaptarse perfectamente a cada situación"; sea lo que sea, el míster se ha llevado la liga a su terreno.

Muchos incrédulos al principio, -allá por el mes de octubre- le criticaban ferozmente; y como todo lo malo se pega, la incomodidad llegó a las altas esferas y el presidente rerventó en un acto ante unos chavales en una conferencia a la que había asistido: declaraciones del tipo de: "los jugadores se van sin pagar de los sitios" o "la gran promesa frustada del madridismo es Guti" escocieron mucho en la plantilla. Asi pues, aún con media liga por delante, Capello debía redirigir y encauzar una situación que su presidente ya no sabía como controlarla y lograr que sus jugadores no se le envalentonasen cada dos por tres. Cuando las cosas parecían que no podían ir peor, el club merengue cayó en la liga de Campeones estrepitosamente y sin cumplir las expectativas previstas. La eliminación de la Copa del Rey, el juego estelar del Sevilla y la rivalidad con el Barcelona acabaron con las ilusiones de muchos aficionados merengues. Pero, Capello se guardaba una "as debajo de la manga". Se puso el "traje militar" y reunió a todo el cuerpo técnico y a sus jugadores el día que perdieron ante el Getafe. De esa charla salió el espirítu vencedor de este Real Madrid, que le pasó el gafe a su contrincante y peor enemigo, el BarÇa. De la noche a la mañana la decadencia del equipo madridista desapareció y las victorias se encadenaban unas tras otras. Van Nistelrooy recuperó su olfato goleador y consiguió marcar siete goles en siete partidos consecutivos. El juego del Madrid, rácano y falto de chispa, se transformaba en la última media hora de cada partido, cuando Guti salía al campo y organizaba el desorganizado equipo que su míster había expuesto sobre el campo en el primer minuto de juego. Capello, sin amilanarse, empezó a coger confianza; se la transmitió a sus jugadores, que vieron la posibilidad de alcanzar un titulo después de casi cuatro años de sequía, mentalizándose para aguantar los gruñidos de su entrenador y dar todo su recital de fútbol (que no ha sido mucho durante toda la temporada), pero lo justo para desmoralizar al rival que tenían delante y sentenciar los partidos. Según se acercaba el final de la agónica temporada, los jugadores se mostraban más concentrados en el terreno de juego consiguiendo dar la vuelta a los partidos en los últimos 15 minutos. O en los últimos minutos, y finalmente, casi, en los últimos segundos del encuentro. Se puede decir que Capello transformó a unos jugadores, en su mayoría de un nivel medio- bajo, en unos jugadores que creían en sus posibilidades y en su juego. Capello,que en los últimos cinco partidos se ha caracterizado por una garra y una lucha impropias en él, ha terminado por confiar en el bueno de Van Nistelroy y en los pinchazos de Barcelona y Sevilla. Y le ha dado resultado. Finalmente, tras nueve meses de auténtico sufrimiento, llegó el partido clave, ese partido en el que no se puede fallar, uno de esos partidos de los que le gusta a Capello.

Sin embargo, el hombre que ha llegado a resucitar a este Madrid que se encontraba en proceso terminal, no se esperaba la lesión de Van Nistelroy así como el mal juego de Guti. La esperanza se encontraba en un chaval rápido y veloz, con las ideas muy claras, y sobretodo, con un hambre de títulos inimaginable. La salida de Reyes fue un revulsivo para el Madrid, que poco a poco, alcanzó un juego aceptable y empezó a asediar la portería contraria, hasta que, con más fortuna que dedicación, la pelotita entró entre los tres palos. A partir de ese momento, todo el bernabeú se puso en pie y empujó al Madrid a la victoria final; parecía increíble, Cannavaro se iba pareciendo más a un central con experiencia en el campo ( y no a un futbolista que iba tras los delanteros pero nunca lograba quitarles el balón); y Raúl, que nadie daba un duro por él, consiguió transmitir el "estilo Capello" a sus compañeros y creer en la victoria, una victoria que llegó tras una larga noche de infarto. Y ganó el Madrid en un partido más fácil de lo esperado.

Caras largas en Barcelona, cierta decepción en Sevilla y una alegría desbordante en la capital de España. Mientras tanto, Capello se metía en una rueda de prensa, muy orgulloso él, y dejaba un notición en la mesa: me gustaría quedarme en el Madrid, pero si me tengo que ir, me iré. Y es que, desde mi punto de vista, ni el mismísimo Capello ni sus jugadores pueden dar una explicación a la liga tan loca que hemos vivido; porque ellos saben que no se la merecen, que no se merecen coger la copa y levantarla, que no se merecen tener en sus vitrinas la copa número 30. Aunque el Barcelona haya fallado en los últimos cinco partidos y el Sevilla se haya descolgado antes de tiempo, el Madrid debería haber necesitado una cura de humildad y no levantar esta ansiada copa.

Me quedo con las palabras del presidente Ramón Calderón después del partido; un periodista le preguntaba por la alegría de haber conseguido el título de liga; el presi constestó: Claro, ahora hay que disfrutar y no pensar en otras cosas.

Tiene razón, porque si el Madrid se cree el mejor equipo de España por ganar esta liga y vuelve a la época de los galácticos, mejor hubiese sido regalar la copa al Valencia, al Barcelona o al Sevilla. Calderón como madridista sufridor no quiere pensar en la temporada que viene, y yo como aficionado, tampoco.
BY DANi.

Opinión Libre: ¿Se merece el Madrid el título de liga?










sábado, 16 de junio de 2007

LA SANIDAD PÚBLICA LANGUIDECE

Quizás la decadencia de la tan desprestigiada sanidad madrileña es la poca o nula gestión de su estructura interna. Sí, es decir, lo mejor que se puede hacer es privatizar la gestión interna de los insalud y hospitales, según nos explican los políticos que ahora gobiernan la Comunidad de Madrid, para poder poner a la sanidad madrileña en el lugar en el que corresponde. Esos mismos que nos "hacen" nueve nuevos hospitales, y que en algunos casos no cuentan con todas las especialidades disponibles, o que tienen menos camas de las deseadas, o que el hospital no era el deseado por la mayoría de los vecinos del barrio en particular. Digo esto a modo de introducción porque el otro día "visité" el insalud de mi barrio y me encontré con un retraso de dos horas para entrar en la consulta del médico de cabecera. Dos horas, pero no solamente lo sufrí yo. En la sala unas diez personas esperaban con ansias a que saliera la doctora y proclamara el nombre y apellidos de los allí presentes. Las caras de los ciudadanos eran todo un poema. Una mujer decía: Yo llevo desde las 11:15 y ya son las 12:20 y no me han llamado. Flipante, un retraso de más de una hora y aún le quedaban tres personas por delante. Pero esto no acaba aquí. Por si fuera poco, la doctora que nos atendió ese día se encontraba sustituyendo a la de toda la vida. Esto quiere decir, que si ya son de sobra conocidas las esperas en el médico, con una doctora "suplente" aún más. La mujer al ver la cola de gente que se le avecinaba, se encontraba saturada (lo deduje por la expresión de su cara al abrir la puerta y ver el panaroma que tenia delante). Claro, luego llegan los lamentos del tipo: es que faltan pediatras, faltan radiólogos, médicos de cabecera, etc... Miren, veo normal que los médicos huyan de nuestro sistema sanitario al contemplar la corrupción de unos señores, a los que denomino políticos, que manejan todo el cotarro de las infraestructuras sanitarias para enriquecerse a su costa. Desde mi punto de vista, los políticos se deberían sustituir por los médicos en los puestos de mayor responsabilidad; porque creo que los señores que van con bata blanca entienden más que los que van con traje y corbata. Si encima añadimos al cóctel la sorpresa final, el resultado puede ser "explosivo": el dinero de los madrileños/as va destinado a que unas cuantas manos privadas ejercen control sobre las decisiones de los profesionales sanitarios. Muchas personas aluden a que estos juicios de valor sobre si se privatiza o no la sanidad son nada más que meras tonterías. Recuerdo una frase que dijo nuestra presidenta en un mitin antes de celebrarse las elecciones municipales y autonómicas: La sanidad pública es de los madrileños y para todos los madrileños. Ovbiamente, señora presidenta; eso nadie lo duda. El problema viene cuando uno profundiza en el tema y se pregunta: ¿la sanidad es de todos los madrileños, pero a cambio de qué, señora presidenta? Como la financiación de lo público va decayendo se necesita acuerdos con empresarios para que éstos inflen de dinero las arcas sanitarias; pero a cambio de algo: por ejemplo: ¿influencia?, ¿prestigio?, ¿colocar a gente de confianza en puestos directivos? No lo sé. Nadie tiene la respuesta. Parece que la construcción de los hospitales se asemeja cada día más con la construcción: Hacer edificios, inaugurar la fachada, y lo de dentro dejarlo vacío, o a medio terminar, o medio inaugurado. Se construye un hospital y se va rápido a edificar el siguiente. Como las casas, igualito. Se termina una promoción y se construye otra nueva y más grande si es posible. Eso sí, con los mismos materiales, o de peor calidad incluso.
En estos pensamientos estaba yo inmerso cuando, a las 13:40 la doctora sale de su consulta y recita mi nombre: Por fin, pienso yo. Dos horas esperando, ¿se dice pronto!¿ En las clinicas privadas pasará lo mismo? Sí, pero tendrán tele, un DVD y una butaca de cine para echarse la siesta. Así cualquiera se aburre.
Al salir de la consulta, una señora estaba conversando con una secretaria. Pasé cerca de ellas y escuché: "Señora, mire, no podemos hacer nada, cada vez somos más y las listas de espera están colapsadas". Somos más, tenemos más hospitales, y más dinero. Claro, faltan los medios: enfermeros, médicos, pediatras, celadores... Señores políticos, la casa no se empieza por el tejado, sino por los cimientos.
Lo que bien empieza, bien acaba señores políticos.
BY DANi.

lunes, 28 de mayo de 2007

RESACA ELECTORAL

Día tranquilo hoy en toda España. El terremoto político se ha desvanecido. Se acabaron las paellas y las grandes comilonas para celebrar, por ejemplo, la llegada del metro a las distintas localidades de la Comunidad de Madrid; se acabaron también las promesas electorales yendo a los distintos hospitales de la región a hacerse la foto con dos incubadoras traídas de otros hospitales para que la presidenta se hiciese la foto ante cuatro fotógrafos; se acabaron los mítines grandilocuentes de los principales representantes de los grandes partidos nacionales; se acabó de hablar de ANV y de ETA durante dos días seguidos; se acabaron las constantes pullas entre los candidatos a alcaldes y presidentes de comunidades autónomas; se acabarán también el destape de los cientos de casos de corrupción urbanística que asolan a nuestro país, y más en concreto a nuestras costas marítimas; se acabaron las caras largas y crispadas por caras alegres y gozosas ante los resultados conseguidos en las urnas... sin embargo, los ciudadanos seguimos igual. No creo que estemos excesivamente contentos por las votaciones de ayer, ni por la participación, ni siquiera por la democracia que nuestros políticos, día tras día, se dedican a socavar para desfragmentar a la opinión pública y así tenerla más controlada. La gente desconcertada ante tanto teatro improvisado se olvida de lo más importante: el ir a votar. Parece una tontería, pero es así. Muchos ciudadanos expresan su malestar diciendo: Estamos desencantados con la democracia. ¿Cómo que con la democracia? Me pregunto yo. Será con los políticos; esos hombres que tienen las mismas debilidades y pasiones que el vecino de tu barrio y que en los días pre-electorales se dedican, simplemente, a vociferar a los cuatro vientos lo bonita que es la democracia, y su función importante dentro de una sociedad de progreso. Palabrería toda ella. Si la gente se desencanta es porque la engañan continuamente, una y otra vez. Porque ven el maremágnum de declaraciones de uno y otro candidato; porque no acuden a varios mítines dentro de su pueblo para saber las desventajas y ventajas del programa electoral de cada partido político, y así hacerse una idea de lo que harán durante los próximos cuatro años. Un buen ejemplo lo encontramos en que la política ha pasado al plano sensacionalista de una forma increíble. Hace unas semanas el un periódico gratuito sacó varias entrevistas hechas a unos cuántos ciudadanos de Madrid. La pregunta era sencilla: ¿qué candidato les parecía más guapo? Si, una pregunta inocente pero muy esclarecedora. Yo hubiese escogido algo con más sustancia: ¿De qué color serían las prendas íntimas de los candidatos al alcaldía de Madrid? o ¿Cuántas veces se cortan el pelo nuestros políticos? Son preguntas un tanto extravagantes que no dicen nada de lo que de verdad les interesa a los ciudadanos: su barrio. Ese barrio que necesita nuevas instalaciones deportivas, ese barrio que necesita nuevo alumbrado, ese barrio que necesita nuevos equipamientos sociales, porque sin ellos la calidad de los vecinos bajaría irremediablemente en los próximos años, y abriría una brecha cada vez mayor entre los barrios ricos y los pobres. Sin embargo, nada de esto sucede. Lo que importa ahora es la publicidad y el marketing. Ingentes sumas de dinero se pierden estos meses para promocionar la candidatura de un presidente o presidenta de una u otra Comunidad autónoma y de un alcalde u otro. Los ciudadanos cada día parecemos más borregos ante nuestros políticos. Seguimos a uno porque lo sigue la masa. Esto se puede llevar al extremo de no saber ni siquiera el eslogan que usa cada partido político. El otro día en el programa de Caiga Quien Caiga (Tele 5) uno de los presentadores se inflitró en un mitin del PP y otro del PSOE. Su intención era muy simple: ver como andaban los ánimos por allí. Mi sorpresa fue bastante grande. El reportero se acercó a un señor que estaba ondeando una bandera del PSOE. El reportero le dijo, con malicia, que los socialistas madrileños habían elegido el eslogan: confianza para su campaña. El señor le contestó que le gustaba el eslogan y el reportero no pudo más que sonreírse. El hombre estaba en un mitin de su partido y no sabía, ni había oído de pasada el eslogan del propio partido que le representaba. Pero esto no quedó aquí, luego el reportero visitó la concentración del PP donde preguntó a un chaval de unos 30 años sobre el eslogan escogido por los populares en esta campaña electoral: Haremos más le dijo el reportero al chaval. ¿ qué te parece?. Éste le contestó: “cojonudo”, me gusta. Acto seguido, el reportero le dijo la verdad y el chaval se empezó a reír. Hay que reírse por no llorar, porque es de pena. Me da la sensación que la gente ya no se lee ni siquiera los papelitos de los partidos donde le comentan lo que han hecho, y lo que harán por él en un futuro próximo si salen elegidos. Tampoco se molestan en recordar lo que ha prometido el partido que gobierna en esos momentos, y lo que ha dejado de cumplir. Me da la sensación de que estamos narcotizados por la política, más bien, por los políticos que nos llevan a su terreno donde se encuentran muy cómodos. Nosotros como ovejitas les seguimos y no pensamos que la democracia es un juego donde unos prometen cosas, y otros, votan para que esas cosas se cumplan. Es muy simple. El problema viene cuando esas cosas sólo benefician a una parte de la población, digamos a la parte más..., no sé como llamarlo, acomodada, o quizás, de clase media- alta. De esos en Madrid hay muchos, mientras que los pocas familias obreras que quedan se van suprimiendo según pasa el tiempo. Parece que es una deshonra decir que una familia es obrera, es decir, como si fuese una familia con pocos recursos. No, no; todo menos eso. La gente obrera es la que levanta este país, pero a los políticos parece que se les olvida fácilmente. Propuestas como: los jóvenes con menos de 26 años tendrán el bono transportes gratis no son del agrado de muchos. Gusta más oír: se harán 9 nuevos hospitales en la Comunidad. Digamos las verdades, pero no a medias. Ustedes hacen hospitales con fondos públicos, pero lo gestionan manos privadas. Ustedes hacen más líneas de metro, y por ello necesitan cobrar un peaje extra por subirse en él sino pertenece a Madrid centro. Claro, las obras cuestan mucho, y se necesitan los dineros de las familias obreras; esas que levantan el país, sí, pues esas. Ya que me engañan, pues políticos son personas también, por lo menos que me lo digan a la cara y no de espaldas.
Pero la clase política no se queda atrás en cuanto a meterse en asuntos que no le conciernen. Eso de ir pregonando que la testaferro de un alcalde está en el sumario del caso Malaya, no trae sino malestar entre los ciudadanos. A la gente no le importa nada, lo que haga la conocida de una candidato a la alcadía. Las personas queremos ver hechos contrastados. Necesitamos que nuestros deseos se cumplan por medio de nuestro voto que depositamos, ya con menos ilusión que antes, en nuestra urna correspondiente. Señores políticos, nosotros no estamos para respaldar la corrupción urbanística, ni los chanchulleos entre políticos, ni la compra de fincas en un entorno natural, o para legitimar lo que ustedes desean anteponiendo sus intereses a los nuestros.
La resaca electoral siempre deja un sabor agridulce en uno o en otro bando. Creo que esta vez el sabor amargo se lo han tenido que tragar los ciudadanos, porque su clase política, día tras día, no da la talla, ni defiende al ciudadanos, ni motiva al electorado. Señores políticos ya se lo tienen que currar para motivar a un electorado que cada año que pasa se desencanta más y más con la democracia. Recuerden lo importante no es la política, sino la democracia. La democracia es el voto, y el voto lo tiene el pueblo.